martes, 25 de octubre de 2011

La amistad verdadera es desinteresada, pues más consiste en dar que en recibir; no busca el provecho propio, sino el del amigo. El amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos.
El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea necesaria, también la defensa clara y sin paliativos.

Para que haya verdadera amistad es necesario que exista correspondencia, es preciso que el afecto y la benevolencia sean mutuos, si es verdadera, la amistad tiende siempre a hacerse más fuerte: no se deja corromper por la envidia, no se enfría por las sospechas, crece en la dificultad. Entonces se comparten con naturalidad las alegrías y las penas.

El buen amigo no abandona en las dificultades, no traiciona; nunca habla mal del amigo, ni permite que, ausente sea criticado, porque sale en su defensa. Amistad es sinceridad, confianza, compartir penas y alegrías, animar, consolar, ayudar con el ejemplo.


 

lunes, 24 de octubre de 2011

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Materiales Didácticos Informatizados e Interactivos para la enseñanza de emociones y creencias a personas con autismo y con otros trastornos del espectro autista.




INTRODUCCIÓN

Aunque somos conscientes de que las personas con autismo y otros trastornos del espectro autista presentan dificultades en la identificación y la comprensión de emociones básicas (alegría, tristeza, enfado y miedo) consideramos, sin embargo, que con un proceso de enseñanza adecuado, como el que proponemos utilizando los siguientes materiales didácticos en formato impreso y CD-ROM, se pueden lograr avances importantes, aunque sean lentos, en un objetivo fundamental para estas personas, como resulta ser la adquisición de habilidades para predecir la conducta de los demás, así como la comprensión de emociones y creencias, y al tiempo, la mejora de la interacción social y los procesos socio-comunicativos.


1. ¿PODEMOS ENSEÑAR A LAS PERSONAS CON AUTISMO LA COMPRENSIÓN DE ESTADOS MENTALES?

Una pregunta semejante se formulan Baron-Cohen et al. (1997: 589) “¿Podemos enseñar a comprender emociones, creencias o ficciones a los niños autistas?”. La respuesta a estas preguntas es afirmativa, sobre todo en lo referente a la comprensión de emociones y creencias.

Pese a estas importantes dificultades de generalización de lo aprendido respecto a la comprensión de estados mentales, afirma que, después de un proceso de enseñanza con personas con autismo y buen funcionamiento cognitivo, éstas son capaces de aprender habilidades de conocimiento social y resolución de problemas sociales, de comprender emociones y de mejorar su interacción social.


Nosotros estamos convencidos, absolutamente convencidos, de que las personas con autismo y con otros trastornos del espectro autista pueden aprender (unas más, otras menos, como muchas otras personas) diferentes y variados contenidos curriculares, múltiples tareas y actividades funcionales, y diversas habilidades que se ponen en funcionamiento en la vida cotidiana. También sabemos que tienen dificultades importantes (unas más, otras menos, como muchas otras personas) en los aprendizajes y en el funcionamiento social y comunicativo. Todo ello nos invita y compromete a buscar nuevas formas de enseñanza, reconociendo que tanto los problemas como las competencias de aprendizaje de estas personas dependen también de nuestros problemas y competencias para la enseñanza.


2. MATERIALES DIDÁCTICOS PARA LA ENSEÑANZA DE LA
COMPRENSIÓN DE EMOCIONES Y CREENCIAS

Baron- Cohen (1993) y Bauminger (2002),  las habilidades para manejar información mentalista no están completamente ausentes en los niños con espectro autista, nos hemos planteamos diseñar y aplicar materiales con la intención de favorecer, en los niños con necesidades educativas especiales asociadas a autismo y a otros trastornos del desarrollo, la comprensión de emociones y de creencias a través de un soporte gráfico que favorezca la interacción entre el adulto (maestro, padre, hermano... etc) y el niño.

El objetivo fundamental de estos materiales (algunos de los cuales exponemos a continuación) es favorecer en estos niños la identificación y la comprensión de emociones básicas para llegar, incluso, a resolver tareas de falsa creencia, y que estas habilidades les ayuden a predecir la conducta de los demás.

Aunque el objetivo fundamental de estos materiales va encaminado a estimular y favorecer el aprendizaje de las emociones y las creencias por parte de niños con espectro autista y otros trastornos del desarrollo, consideramos también que puede ayudar a otros niños con otro tipo de necesidades educativa especiales, por ejemplo las asociadas a retraso mental, que también presentan dificultades en la resolución de tareas de falsa creencia.
Además, estos materiales pueden también ser interesantes para ser trabajados en las aulas de Educación Infantil con todos los alumnos del grupo-clase donde están escolarizados algunos de estos alumnos que presentan necesidades educativas especiales asociadas a trastornos del desarrollo o a retraso mental, de modo que el docente pueda utilizarlos para hablar sobre los sentimientos y pensamientos de las personas y responder a ellos.

3. ¿CÓMO SE PUEDEN UTILIZAR ESTOS MATERIALES?

A través de distintos niveles (desde el más elemental que comienza con fotografías de familiares o personas conocidas del niño, hasta el más complejo donde discurren la utilización de distintas variables y niveles de abstracción, se pretende guiar al niño/a a través del material impreso (fotografías, dibujos, etc.) y de un CD-ROM hacia la comprensión de emociones y creencias.

Para que el usuario sepa qué se persigue con cada actividad impresa se plantea siempre una serie de apartados situados en el mismo orden, así, en el encabezado de cada una aparece identificado si es la enseñanza de emociones o de creencias lo que se pretende trabajar, así como el nivel de dificultad de la actividad dentro del proceso seguido, el número de la misma dentro de dicho nivel, la fecha de realización y a continuación se especifican los contenidos, materiales y metodología de trabajo  desarrollar así como la posibilidad de utilizar materiales en el anexo final.
Cuando se contempla en el CD-ROM alguna actividad relacionada con ésta, se hace mención a ello al final de la página para que el usuario tenga siempre conocimiento de ello y pueda continuar con dicho medio completando el proceso iniciado.
Del mismo modo, en todas las propuestas recogidas en el CD-ROM aparecen situados en el mismo lugar los distintos personajes que se presentan al principio y que demuestran, en todo momento, si estamos trabajando emociones o creencias, el nivel de dificultad de cada actividad, la posibilidad de pedir más información para realizar la tarea, el retroceso a la actividad anterior, etc.

En primer lugar, los distintos niveles que presentamos para la enseñanza de la comprensión de emociones se centran en el conocimiento, por parte del niño, de ciertos aspectos de las emociones ajenas.

En el primer nivel, se pretende enseñar a los niños a reconocer fotografías de expresiones faciales de emoción: alegría, tristeza, enfado y miedo (fotos que pueden cambiarse por otras más conocidas para el niño, de miembros de su familia o por compañeros,..).

En el segundo nivel, se pretende enseñar a reconocer las mismas expresiones pero a través de dibujos.

En el tercer nivel se presenta al niño situaciones típicas de alegría, tristeza, enfado y miedo para favorecer la relación entre emociones y situaciones. Para ello se enseña una historia y se da una descripción adecuada de ella, demandando después al niño/a cómo se puede sentir el personaje de la historia.

 
En el nivel cuarto aparecen actividades de comprensión emocional y se pretende enseñar a los niños que los deseos causan emociones y, finalmente, en el nivel quinto se busca enseñar a comprender que las creencias pueden causar emociones.
En la Enseñanza de la comprensión de creencias, se parte de la base de que la percepción es un precursor de la compresión de creencias y que, los niños tienen que entender que pueden ver cosas diferentes antes de comprender que las personas pueden tener también creencias diferentes.

Además, para entender que distintas personas pueden tener creencias diferentes sobre una misma situación, los niños tienen que comprender que pueden tener perspectivas diferentes del mismo objeto

En el tercer nivel, se pretende enseñar el principio de que “ver hace saber” y en el siguiente nivel predecir la relación entre “ver y saber” para predecir la acción de un personaje. Finalmente, en el quinto nivel se presenta una actividad para proporcionar una actividad para proporcionar una enseñanza acerca de las falsas creencias propias o ajenas.

A MODO DE CONCLUSIÓN.

Los materiales que presentamos aquí pretenden enseñar a las personas con autismo y otros trastornos del espectro autista la comprensión de estados mentales (emociones y creencias) que, no sólo les permitan entender mejor a los demás, sino que, además, favorezcan sus habilidades sociales y comunicativas.

Es verdad que el alumnado con autismo y con otros trastornos del espectro autista tiene dificultades importantes en el aprendizaje de las capacidades de teoría de la mente. También es verdad que presentan problemas en la generalización de los aprendizajes. No es menos cierto, sin embargo, que con metodologías y materiales adecuados podemos enseñarles, y ellos pueden aprender y transferir a situaciones diversas, contenidos y objetivos cognitivo-sociales y socio-comunicativos.
En este contexto hemos elaborado los materiales que se presentan y describen; siempre con el ánimo de buscar formas de enseñanza que les permitan encontrar formas de aprendizaje que les ayuden a progresar en el “proceso de humanización” y en una mayor calidad de vida, tanto personal como social.



martes, 11 de octubre de 2011

EPILEPSIA CANINA

¿Qué es la epilepsia canina?

La epilepsia es un síntoma de una disfunción neurológica fundamental del cerebro. Existen otras patologías que pueden causar convulsiones o ataques que se presentan en forma de temblores leves o severos, y que causan una gran fatiga en los animales, como por ejemplo: sustancias tóxicas, anormalidades o desbalances metabólicos o electrolíticos. Este padecimiento también se puede presentar en forma secundaria a otras enfermedades como: moquillo, tumores cerebrales, falla hepática o cardíaca, diabetes, traumas o exposición a sustancias tóxicas.

Sin embargo, la "verdadera" epilepsia, la cual que se presenta debido a un síndrome hereditario en ciertas razas caninas se manifiesta como una disfunción neurológica primaria cuya causa de desconoce por el momento. Por esto, desde un punto de vista clínico, en los casos de epilepsia "verdadera" sólo se pueden tratar los síntomas.

¿Cuales son los signos de epilepsia?

Existen tres componentes o etapas de un ataque epiléptico.

Al primero se le llama "aura" y en este se presentan ciertos signos indicativos del inicio del ataque como son: inquietud, nerviosismo, temblores, salivación, incoordinación y enajenación. Estos signos pueden persistir solo por unos segundos o por varios días, por lo que muchos propietarios no se percatan con claridad de ellos.

La segunda etapa se conoce con el nombre de "ictus" (ictal) y se refiere al ataque en sí. Este puede durar unos cuantos segundos o varios minutos. Durante un episodio, el perro comunmente cae derribado sobre un costado y hay una respuesta motora involuntaria seria manifestada por movimientos de patadas, pedaleo o remo. El perro producirá una salivación excesiva y puede perder el control sobre sus esfínteres anal y urinario. Todos estos actos son inconscientes por lo que el animal pierde relación con el medio ambiente.

La tercera es la etapa "postictal" que se caracteriza por un periodo de confusión, desorientación, excesiva salivación, inquietud, falta de respuesta confiable en relación a los estímulos ambientales y en algunos casos ceguera.

¿A qué edad aparece la epilepsia?

Los ataques se pueden presentar a cualquier edad, sin embargo, la epilepsia verdadera se presenta alrededor de los 2 años de edad o en caninos mayores.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia verdadera?
El diagnostico lo debe hacer un profesional veterinario, ya que este es el único capaz de establecer las diferentes patologías que también provocan convulsiones y temblores.

¿Pueden los ataques ser prevenidos?

En los animales que padecen epilepsia debemos evitar las fuentes de tensión como concursos de belleza o exposiciones y sesiones de apareamiento. Se ha detectado que también estos episodios pueden iniciar por efecto hormonal en las hembras por lo que se recomienda esterilizar tanto a machos como a hembras.

¿Puede ser la epilepsia un desorden hereditario?

Siendo la epilepsia un problema que se presenta en individuos consanguíneos se considera un desorden de tipo genético. Sin embargo y a pesar de que no se ha encontrado el mecanismo de transmisión hereditaria, se sabe que algunas razas existe una mayor incidencia, estas son: pastor alemán, san bernardo, beagle, setter irlandés y poodle francés. Aunque otras razas no aparecen enlistadas, hay que mencionar que el problema se puede presentar en cualquier individuo de cualquier raza.

¿Qué puede hacer el propietario de un perro durante el ataque?

Excepto durante un ataque de epilepsia verdadera cuya duración sea de mas de 30 minutos, lo cual lo hace un problema de urgencia y de visita a la clínica veterinaria, el dueño debe estar tranquilo, pues en general este padecimiento no representa riesgo de muerte para el paciente. Durante el episodio el dueño no deberá acercarse al animal, pero sí deberá evitar que se golpee con artículos que existan a su alrededor como muebles u otros objetos. Durante el ataque el animal atraviesa una enajenación en donde desconoce a su dueño y al medio que lo rodea. Por este motivo hay que mantenerse sólo en observación para determinar otros factores importantes para el clínico como son la fecha de presentación del ataque y su duración, esto con el fin de hacer juicios a la hora de establecer un tratamiento, la dosis y la frecuencia del mismo. En caso de ser necesario trasladar al animal a la clínica, deberá hacerse envuelto en toallas o sábanas confinado en una jaula de transporte de ser posible para evitar golpes durante el viaje.

Perspectivas familiares:

Para un adulto, un ataque epiléptico de la mascota familiar no debe ser una experiencia sofocante, pero para un niño puede llegar a ser terrible. Afortunadamente, muchos ataques son nocturnos o pueden pasar desapercibidos por los jóvenes de la familia. Sin embargo, en caso de presentarse una etapa "aura" y haber niños alrededor, sugerimos distraerlos y evitar a como de lugar su presencia en el lugar. En caso de que el niño tenga 3-4 años de edad, sería muy conveniente tratar de explicarle el padecimiento de la mascota para que esté prevenido en caso de que le toque ser testigo de uno de los ataques. Explicarle que los ataques se pueden volver a presentar sería muy cómodo y alentador para el niño, pues ellos llegan a comprender la enfermedad que padece su mascota. Es necesario explicarle al niño que su animalito está en tratamiento permanente para controlarle en lo posible los ataques y que estos episodios duran poco en relación al tiempo que el animal se encuentra sin ellos.